Túnez: conservador, islámico y magrebí; moderno, tolerante y europeo,

Texto y fotos: Diego Caballo

Túnez, conservador, islámico y magrebí, es a su vez moderno, tolerante y europeo. Situado entre el Este y el Oeste, entre Europa y África, y por el que han pasado todos los pueblos que han contribuido a forjar la historia del Mediterráneo, como númidas, púnicos, griegos, romanos, vándalos, bizantinos, bereberes, árabes, turcos…, y que fueron dejando su huella, es, y ha sido siempre, la puerta de África y del mundo árabe.

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Este pequeño país, situado en la costa mediterránea del norte de África, que limita con Aregelia al Oeste y Libia al Sureste, y con capital en Túnez, está  organizado en 24 gobernaciones. Es el más pequeño del Magreb, con una población que ronda los once millones de habitantes y una superficie de 163.610 kilómetros cuadrados, de la cual el 40 por ciento es desierto y el resto buena tierra fértil apta para la agricultura.

“Triunfador” en los levantamientos de la Primavera Árabe y muy tocado, fundamentalmente en el sector turístico, como consecuencia de los atentados terroristas de la sinrazón, Túnez tiene la capacidad de hacer sentir al viajero en estos momentos cómo se pueden congeniar las muy diferentes tendencias y religiones que conviven con la musulmana, como la judía y cristiana, las mismas (todas ellas) que en otros puntos geográficos han conducido al desmoronamiento o casi desintegración de un territorio.

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Empieza una nueva etapa

Con una gran influencia francesa, que fue desocupada totalmente el 15 de octubre de 1963, y cuya enseñanza gratuita hasta los 15 años se imparte en árabe y también en francés, Túnez fue monarquía hasta 1967, donde la “modernización” empezó con el presidente  Habib Burguiba, que gobernó desde 1957 hasta 1975, y sus “revolucionarias” medidas, como la emancipación de la mujer, a quien le sucedió Ben Alí, primer ministro en 1986 y presidente a partir de 1987 después de un “golpe de estado palaciego”, con el pleno apoyo del ejército, que derrocó a Burguiba, quien falleció en el año 2000 como presidente “vitalicio” y en arresto domiciliario. Alí presidió la república desde 1987 hasta el 14 de enero del 2011, año en el que tuvo que escapar del país como consecuencia del levantamiento del pueblo, que desató una ola de rebeliones populares contra gobiernos autoritarios, que se dio a conocer como la Primavera Árabe.

Fue el 17 de diciembre del 2010, en la ciudad de Túnez, cuando un vendedor ambulante, Mohamed Bouaziz, fue despojado de su mercancía por la policía, y en respuesta se inmoló. A partir de entonces miles de tunecinos se rebelaron contra su forma de vida y condiciones políticas, que acabaron con el régimen, dando paso a su actual  democracia.

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 Ideas de futuro.

Túnez desea abrirse a Europa y al mundo como uno de los destinos turísticos más completos, con una amplia oferta que empieza por su envidiable clima, a la que se suma sus playas, gastronomía árabe y mezcla de diferentes culturas, historia y exotismo, capaz de mezclar la riqueza del Mediterráneo con los contrastes del desierto.

El amplio grupo de periodistas y escritores de turismo que ha viajado muy recientemente a este país, ha podido comprobar, contrastar y debatir,  todos estos  aspectos en colaboración con la Oficina de Turismo de Túnez en España y la compañía aérea TUNISAIR, en un encuentro internacional de profesionales de este sector. La conclusión, después de visitar parte de su territorio, degustar su cocina, habitar sus hoteles y ver su arqueología y paisajes, es que aunque le falta  mucho todavía en infraestructura en general, un mayor cuidado del medio ambiente y mejores medios de comunicación, merece la pena ayudar a desarrollar el sector turístico y contribuir a que Túnez, islámico y muy occidental, vuelva a ser un gran destino turístico, perdido en los últimos años, fundamentalmente, por causa del terrorismo.

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En 2016 casi seis millones de turistas visitaron Túnez, cifra que aspiran a subir a los once millones en los próximos años teniendo como fuente de inspiración  modelos como el francés, italiano y, sobre todo, el español, buscando también el apoyo de la OMT (Organización Mundial del Turismo), ya que este sector representa para los tunecinos el 7 por ciento del PIB (Producto Interior Bruto) en general y en algunos de sus puntos geográficos de hasta el 80 por ciento.

Como nos reconocieron las autoridades del sector, este esfuerzo debe empezar en la escuela con el deseo de que el turismo sea el presente y cada vez más el futuro. La sociedad en general debe mentalizarse y aprender procurando imitar modelos de diferentes países, sobre todo España.

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Inversiones.

Como nos adelantaron, tienen que hacer una gran inversión en todos los frentes, incluyendo de forma muy importante la seguridad, que es el desafío de todos los desafíos y prioridad de todas las prioridades, y contra lo que es muy difícil luchar mientras el fanatismo esté dispuesto a enviar a la muerte a “héroes” de la sinrazón que se lleven por delante no solo a gente que visita el país sino a su propio pueblo y a su propia riqueza económica e histórica.

La buena promoción turística es “saber vender ilusiones y hacerlas realidad una vez dentro de nuestro país”, como nos señala Nehla Derouiche, responsable de marketing de Tunisair para España y Portugal. Turismo significa relación de países a nivel mundial. Y saben que tienen que facilitar el acceso y abaratarlo. Tienen que llegar a cuantos más mejor y ser un turismo dirigido a los que tienen tiempo y mucho dinero y a los que poseen poco de ambas cosas. El desafío de futuro es contentar a todas las posibilidades, haciéndolo llegar a la opinión pública con honestidad y siendo conscientes de que el riesgo cero en seguridad no existe, y que la mejor información al respecto es la que el turista percibe y transmite. La seguridad debe estar presente siempre pero “mientras la vida sigue”, sin que se convierta en una molestia.

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 Algunos puntos de interés.

Visitamos la isla de Djerba (Yerba), ya cantada por Ulises, separada del continente por muy pocos kilómetros, que se cruzan en un transbordador en unos minutos llevando a bordo autocares de turistas, coches y pasajeros. Aquí se encuentra su bella sinagoga La Ghriba, que supuestamente contiene restos del templo de Jerusalén y que data del año 586 a. de C., que es una las principales señas de identidad de los judíos. Continuamos después en coche todoterreno hacia Gallela, Chenini, Tataouine y Matmata, la puerta del Sáhara, visitando por el camino poblados bereberes, viviendas trogloditas y algunos parajes que sirvieron de escenario a películas como la Guerra de las Galaxias.

Su magnífico clima mediterráneo, con una temperatura media anual de 20º centígrados, su amplia costa y paisajes poblados de olivos -algunos milenarios- hace de este lugar un magnífico destino turístico.

Imprescindiblemente visitamos Cartago, a unos 17 kilómetros de la capital, con sus ruinas arqueológicas y su historia milenaria. Fundada en el s. VIII a.C por los fenicios de Tiro y después destruida por los romanos tras su victoria en las guerras púnicas en el s.II a.C., pasando después a administrarla como la provincia romana de África, que convirtió en uno de los graneros de Roma.

Museo Nacional del Bardo

Instalado a las afueras de Túnez capital, fue creado en 1882 en el lugar residencial de los sultanes y más tarde de los beys (monarcas). En él se exhibe la historia de Túnez, con su cruce de las diferentes culturas que fueron pasando por el país a lo largo de los milenios.

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Esta obra arquitectónica  huseinita del siglo XIX, inaugurado en 1888, es un lugar de visita ineludible para el conocimiento de la Historia del país, guardados en sus diferentes pisos. Sus circuitos de visita, que arrancan en su gran vestíbulo, realzado por el mosaico monumental del triunfo de Neptuno, están basados en criterios cronológicos y temáticos regidos por una escenografía moderna. Posee, entre otras,  la colección de mosaicos más importante del mundo, con el emblemático retrato de Virgilio con versos de la Eneida, que es la única imagen conocida del gran poeta romano.

Este museo saltó a las portadas de la prensa mundial el 18 de marzo del 2015, tras un atentado perpetrado por terroristas del Estado Islámico, que reivindicó la autoría, en el que murieron 22 personas de diferentes nacionalidades, entre ellos dos españoles, además de los dos terroristas atacantes. Diez banderas de los diferentes países de los fallecidos y una placa presiden el vestíbulo en memoria de las víctimas.

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La medina.

Hay que visitar despacio y “perderse” en su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en pleno centro de  Túnez capital, con sus múltiples callejuelas, olores, colores y bullicio sin fin donde se puede comprar y regatear sin descanso  su famosa marroquinería y filigrana de plata, adquirible en altas joyerías y en modestos talleres artesanos, además de practicar el trueque, que es la primera moneda inventada por el hombre. O, fundamental y simplemente, caminar por sus calles mientras se van quedando atrás mezquitas, palacios, madrazas  y voces múltiples en múltiples idiomas como sonido de fondo mientras una seguridad poco perceptible vigila estratégicamente el gentío.

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Las autoridades turísticas del país son conscientes del esfuerzo que tienen que seguir haciendo para recuperar la confianza del turismo mundial a través de una mayor especialización, más dotación de hoteles, un mejor cuidado del medio ambiente, mejores y más vías de comunicación y ofertas a través de agencias de viajes que se impliquen en el amplio proyecto. Ese es el envoltorio. El interior está avalado por su belleza natural, clima mediterráneo, gastronomía, historia y el encanto de su gente.

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Pies de fotos.

1, 2 .- Ruinas en Tataouine (una mujer destaca entre las ruinas de Tataouine…)

3.- Venta de especias

4.- Ruinas de Cartago

5 y 6.- Retrato y hombre fumando en la medina

7.- Entrada al Museo del Bardo con placa y banderas de las diferentes nacionalidades de los muertos en ataque terrorista.

8.- Impacto de bala en una ventana del Museo Nacional del Bardo

9.- Baile típico portando 6 recipientes en la cabeza

10.- Cuscús. Plato tradicional bereber hecho con sémola de trigo.


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