Bresciatourism puede lograr que el viajero pase del vuelo somnoliento de amanecer en Madrid, al sueño nebuloso con el que te conduce a la belleza de una región como Brescia y los alrededores, que hemos podido visitar recientemente.

El hotel Albergo Orologio ya se preocupa de situarte en el casco antiguo mientras tus propias pisadas, conscientes de serlo, te van llevando por las calles que fueron testigos de aconteceres milenarios mientras de fondo sonarán acompasadas las campanadas del reloj que podemos ver al abrir la ventana cada uno de los tres días de estancia en esta región.

Visitamos durante nuestra primera jornada el Museo delle Mille Miglia, donde se exponen numerosos automóviles y motocicletas legendarias de esta prueba deportiva, que es referencia en todo el mundo. Después, tras el almuerzo, visita al Museo di Santa Giulia, patrimonio de la UNESCO.

Y al día siguiente, Franciacorta, con sus vinos de calidad, sus bien cuidadas extensiones de viñedos, ahora bajo el cielo abigarrado y macilento como para darle más embrujo a la visita.

05

Montes y bosques con ausencia de contaminación. Silencio del lago Iseo y degustación de tenca elaborada con maestría en el restaurante Punta dell´Est, que se asoma a sus aguas para ver entrar y salir a los naecc, barcos típicos del lugar que nos conduce hasta Monte Isola para pasear después por la isla de pescadores tras visitar el astillero Ercole Archetti, donde se fabrican embarcaciones de diferentes tamaños con esmerada artesanía, que es de tradición familiar y centenaria.

Tampoco falta en esta región aceites de calidad, como los degustados en la almazara Vela de Marone que puede conducirnos sin remedio a los olores y perfumes de la niñez cuando en el pueblo extremeño, que vive entre valles (Matamoros y Santa Ana), uno se acercaba al molino donde los capachos iban dejando salir el aceite con toda su virginidad.

06

Brescia es valles, aguas de sus tres lagos, tan diferentes entre ellos: el Garda mediterráneo, el nórdico Idro y el Iseo, de silencio romántico. Es la dicha de cruzar lentamente la península de Sirmiono, Punta S. Vigilio, Isola del Garda y culminación en Saló, por cuyo pueblo paseamos antes de almorzar en Locanda del Benaco, con su típica cocina.

Cuando la tarde de nuestro tercer y último día se acercaba, pudimos visitar la Fundación Ugo da Como e Rocca di Lonato, con sus valiosas colecciones de arte y libros, algunos incunables, que nos hicieron gozar una vez más del poder de la cultura, tan denostada a veces. Tan por los suelos por los que la desprecian. Tan desprotegida frente a la barbarie. Tan primera en ser destruida en los conflictos de la sinrazón que algunos practican mientras pregonan y desgastan palabras como democracia o derechos humanos.

04

Al Fontanone sería el restaurante elegido para culminar el viaje. También para disfrutar de la compañía de los responsables de Bresciatourism, que nos acompañaron con mimo cada jornada y nos hicieron gozar de la charla entrañable y el deseo de volver siempre.

02


©Copyright Diego Caballo