Por Daniel Caballo Méndez

“Es cierto que la técnica facilita, más y mejor que

nunca los montajes engañosos, pero también es cierto

que hoy son mucho más densos los controles tácitos

que imponen las prácticas democráticas sociales y

profesionales”.

              J. M. Casasús

Estamos viviendo una muy peligrosa crisis de la verdad  dentro de la gran crisis. La democratización de las cámaras (de fotografía y video), el afán de registrarlo todo siquiera como testigos de los hechos, que nunca puede aspirar a convertirlos en profesionales de la información; el deseo de los más altos responsables de los medios de comunicación en general de “amoldar” la verdad, su verdad, a la medida, y la testuz bajada ante la miseria de los “profesionales” que se automanipulan por alcanzar el sueño de poder decir algo diferente de lo que en realidad ocurrió, nos puede conducir al difícil camino donde converjamos todos como sospechosos si no somos capaces de llevar grabada a fuego la ética sagrada de la profesión y de descubrir y delatar a los que empiezan engañándose a si mismos y terminan haciéndonos caer en las trampas de sus mentiras durante el tiempo justo que tardemos en descubrirlos, que siempre llega.

Los profesionales del futuro, que está empezando siempre, y la profesión periodística misma tiene que sobresalir por encima de gobernantes y gobernados para seguir labrándose la senda irrenunciable de la credibilidad.

No todos los casos que mostramos aquí pueden catalogarse dentro de la misma categoría por su importancia manipuladora. No sería justo decirlo. Pero sí son todos los que están ejemplos de manipulación aliada con la mentira para contribuir al engorde de la infamia universal.

 Los Ángeles Times despide a un fotógrafo

El día 3 de abril del 2003 publicaban varios periódicos que el diario Los Ángeles Times despidió al fotógrafo Brian Walski, en plantilla desde 1998, enviado al sur de Irak para seguir la invasión aliada, por manipular una fotografía en la que combinó imágenes de dos instantáneas para lograr mayor dramatismo. El periódico californiano señalaba que la fotografía que publicó en su portada el día 31 de marzo había sido alterada, lo que supone –añadía- “una violación” de la “política periodística” del diario. La foto publicada muestra a un soldado británico junto a un grupo de civiles a los que insta a refugiarse para protegerse de un ataque de las tropas iraquíes en las inmediaciones de Basora. En una noticia de Efe el periódico añade que tras la publicación “nos dimos cuenta de que varios de los civiles en el fondo de la fotografía aparecen dos veces”. El fotógrafo, con el que el periódico consiguió contactar por teléfono en el sur de Irak, reconoció que había utilizado su ordenador para combinar elementos de dos fotografías, tomadas en momentos distintos, con el objetivo de mejorar la composición. La política de Los Ángeles Times, según señalaba este diario en una nota, “prohíbe alterar el contenido de las fotografías informativas”.

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Walski, fotógrafo desde 1980, que había trabajado antes para publicaciones regionales como Albuquerque Journal y el Boston Herald, cubrió, entre otras informaciones, la Primera Guerra del Golfo de 1991, la hambruna de Somalia, el funeral de la Princesa Diana de Gales y los conflictos de Irlanda del Norte y el Estado indio de Cachemira. Ganador en 2001 de tres galardones concedidos por la Asociación Californiana de Prensa, que incluía el de fotógrafo del año. Según una noticia de Reuters, un portavoz del de Los Ángeles Times no supo confirmar si los editores del periódico investigaron también los trabajos anteriores de Walski. 

Este despido, tan justificado, frenó los comentarios y acalló el deseo de los que sufren la tentación de saltar a la aventura por el precipicio de la manipulación que, afortunadamente, no son demasiados pero sí los suficientes para dañar tristemente a la profesión del reportero gráfico como si fueran multitud.

Imágenes manipuladas en Reuters

Reuters, la agencia británica de noticias fundada a mediados del siglo XIX por Paul Julius Reuter, quien había sido primero ayudante del francés Charles-Louis Havas, fundador de la agencia Havas, predecesora de la actual AFP, despidió en agosto de 2006 a su fotógrafo “freelance” (colaborador) Adnan Haajj, de origen libanés, tras haber manipulado con photoshop dos imágenes de un ataque aéreo israelí sobre un barrio de Beirut para mostrar más humo y  más negro elevándose de los edificios alcanzados por las bombas durante el conflicto bélico entre Israel y Hizbulá.

Según una noticia de la propia agencia, el redactor jefe de Reuters Tom Szlukovenyi,  recordó que “no hay violación más grave de los estándares de trabajo para los fotógrafos de Reuters que la manipulación deliberada de una imagen”. “Reuters –según Szlukovenyi – tiene tolerancia cero con cualquier falsificación de imágenes y constantemente recuerda a sus fotógrafos, tanto a los de plantilla como a los colaboradores, esta estricta e inalterable política”. Aclaró también  que se trata de una persona “que no está en plantilla y que trabaja independientemente”.

Según Moira Whittle, jefa de relaciones públicas de Reuters, “el fotógrafo negó haber intentado manipular la imagen deliberadamente, y argumentó que estaba tratando de remover marcas de polvo y que había cometido errores debido a las malas condiciones de iluminación en las que estaba trabajando”.

Reuters, la agencia más importante del mundo junto a la estadounidense Associated Press  (AP), anunció posteriormente la retirada de su base de datos de las 920 fotografías realizadas por Hajj, ya que después de descubrirse la manipulación “resta confianza al resto de su trabajo”.

El 8 de agosto del 2006, se podía leer en El País “varios blogs, algunos de los cuales acusan a los medios de distorsionar el conflicto de Oriente Próximo, alertaron de que las fotografías estaban manipuladas”.

Después de que la agencia abriera una investigación sobre el resto del trabajo de Hajj, Reuters descubrió  que otra fotografía, esta vez de un cazabombardero israelí F-16, sobrevolando  Nabatiyeh, ciudad al sur del Líbano, y transmitida a sus abonados el día 2 de agosto de 2006, había sido alterada  incrementándole de uno a tres el número de llamaradas de misiles lanzados por el avión.

Según nuevas declaraciones de Szlukovenyi, “manipular fotografías de esta forma es totalmente inaceptable y contrario a todos los principios mantenidos por Reuters a través de su historia. Este hecho mina no sólo nuestra reputación, sino también el buen nombre de todos nuestros fotógrafos”.

elmundo.es recoge el 18 de enero de 2007 que las dos fotografías alteradas se encuentran entre las 43 que Hajj envió directamente a la mesa global de edición gráfica de Reuters desde que estallara el conflicto el dia 12 de julio de 2006. El resto pasaron por las manos de un editor gráfico de la agencia en Beirut.

Menos de un año después, Reuters nombró un nuevo jefe de fotografía para Oriente Próximo,  Stephen Crisp, con sede  en Dubai, un experimentado periodista británico que había ocupado varios puestos en la agencia desde 1985. “Su predecesor en el cargo fue cesado durante la investigación por la forma en la que manejó el caso”, según publica David Schlinger, director de la agencia, en su blog de reuters.com.

Tras una investigación interna, a raíz de las fotos manipuladas por Hajj, Schlinger resaltó que se “estrechará los controles en la edición de sus imágenes” y que “editores gráficos experimentados y otros miembros del ‘staff’ investigaron miles de imágenes publicadas durante el conflicto del Líbano. Estamos seguros  de que ninguna otra imagen fue alterada. Estamos completamente seguros de que fue un desafortunado error humano que condujo a la publicación de las dos fotografías trucadas. No hubo ninguna intención por parte de Reuters de engañar al público”.

A partir de entonces, la agencia ha aumentado sus procesos de control en la edición, ha invertido en mayor formación, ha endurecido su código de conducta para los fotógrafos y sólo los jefes de edición manejarán este tipo de imágenes sensibles.

Según Schlinger, Reuters está trabajando con las “principales industrias de la fotografía y software” para desarrollar un instrumento técnico que pueda detectar “posibles fraudes digitales”, además de limitar el uso del Photoshop a corregir imperfecciones y establecer “estrictos límites técnicos” en el uso del mencionado programa informático porque “cuando se cometen errores hay que asumir responsabilidades y hacer cambios”.

Hajj, que había trabajado como colaborador de Reuters entre 1993 y 2003 y que había vuelto a la agencia en abril de 2005, llevará ya siempre consigo el sello del engaño que le desacredita como reportero gráfico por muy importante que hubiera sido su labor anterior.

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Fotografías manipuladas por Hajj para la agencia Reuters

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 Advertencia para los clientes de Reuters para que eliminen de sus sistemas las fotografías

 Ángel Acebes y la inocente fotógrafa

El día 8 de abril del 2006 la agencia Efe distribuyó a  sus abonados una fotografía de Ángel Acebes en Ávila junto a María del Mar Blanco, hermana del concejal del Partido Popular asesinado por la banda terrorista ETA. “Al día siguiente, Raúl Sánchez Quiles, periodista y aficionado a la fotografía, telefoneó desde Canarias para mostrar su convencimiento de que la imagen había sido trucada”, según publicaba Sebastián Serrano, Defensor del Lector del diario El País (domingo,16 de abril del 2006).

El lector Raúl Sánchez Quiles -dice Serrano- vio en esa foto “la larga mano del photoshop” (...) para lograr que los dos protagonistas del acto de Ávila coincidieran. “Alguien cortó y pegó a Acebes en el lugar donde, por oportunidad informativa, debía estar”. Según el lector, varios detalles delatan el trucaje: el rastro de puntos blancos que siluetea el rostro y la chaqueta del entonces secretario general del PP, la forma irregular del cristal de las gafas, el cabello de bordes uniformes del ex ministro que contrasta con los bordes difusos del de Blanco y, sobre todo, la desproporción entre las cabezas de los dos hombres. “La oreja del que aparece de espaldas es más grande que la de Acebes, algo imposible en condiciones normales, salvo que fuera un gigante. El autor del trucaje se olvidó de la perspectiva, que hace que las cosas se vean más pequeñas cuanto más lejos estén”, precisaba el lector.

El Consejo de Redacción de la agencia Efe emitió un comunicado en el que aclaraba que la alteración de la fotografía fue realizada por su autora, una colaboradora de Efe que en ocasiones sustituye al corresponsal gráfico de Ávila. La fotografía fue remitida al departamento de Gráfica, en donde no se observó nada de particular, y fue distribuida a los abonados. La imagen apareció publicada el domingo en numerosos medios, entre ellos El País, cuyo Defensor del Lector se puso en contacto con Efe, que comprobó la alteración y procedió a avisar a sus abonados.

La autora de la fotografía y colaboradora de Efe, manifestó que fue ella quien alteró la imagen y reconoció su error y su pesar. Afirmó que en ningún momento tuvo voluntad de realizar un montaje, puesto que no juntó fotografías distintas, sino que, para que la fotografía quedara mejor, suprimió a una persona que llamaba mucho la atención en la imagen y que era ajena a la información.

La dirección de Efe manifestó que en cuanto se conoció que la foto estaba alterada se transmitió la fotografía original y se advirtió del hecho a los abonados.

El comunicado del Consejo de Redacción de Efe decía, entre otras cosas, que, según la dirección de Efe, “los únicos cambios permitidos en las fotografías que transmite Efe son aquellos que ya era posible realizar cuando se utilizaban procesos de revelado: encuadre, exposición, brillo, contraste y color”, y en el punto 3 de sus conclusiones decía que: “La dirección de Efe es la responsable ante los abonados y ante sus propios periodistas de la selección de los colaboradores y de su desempeño, así como de mantenerlos preparados para las funciones que se les exigen”, una declaración de intenciones impecable que, desgraciadamente, no se cumplía del todo en aquellos momentos por ausencia de un Libro de Estilo y por la falta de preparación de una buena parte de los colaboradores, que, como es el caso, nunca se le advirtió de norma alguna, lo cual no la exculpa de la manipulación cometida y debido a la cual dejó de colaborar con Efe desde ese momento.

El director de Información de EFE, entonces, Nemesio Rodríguez, según publicaba El País, pidió excusas por la distribución de una imagen trucada: “Lamentamos profundamente lo que ha ocurrido. Nunca nos había pasado algo parecido. Si nos caracterizamos por algo es por la precisión en las informaciones, porque en ello nos va la credibilidad”.

El Defensor del lector recordaba en su sección que el artículo 1.38 del Libro de estilo de El País es muy estricto: “Está prohibida toda manipulación de las fotografías que no sea estrictamente técnica (edición periodística, eliminación de defectos de revelado o de transmisión o esté destinada a preservar la identidad de menores o personas expresa o potencialmente amenazadas. Ni siquiera se podrá invertir una imagen con el propósito de que la cara de la persona fotografiada dirija su vista a la información a la que acompaña”.

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Fotografía original (izda) y manipulada

Gran polémica por una fotografía premiada

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, entregó el día 23 de mayo del  2008 el I Premo de Fotografía periodística FotoCAM 2008, dotado con 20.000 euros y que reconoce la labor diaria de los fotoperiodistas en la región.

Francisco Javier Arcenillas, de la desaparecida agencia Cover, fue el ganador con su foto titulada Integración, una imagen que, según su autor, “refleja el multiculturalismo regional”.

En la instantánea galardonada aparece una mano que no pertenece a ninguna de las personas del grupo que posó para Arcenillas, quien –según recogía El País del 24 de mayo de 2008- señaló que “la mano es de una monja que posaba con ellos, pero oscurecí la imagen para resaltar a los niños, que es lo que me interesaba”. Aunque Arcenillas defendía que “dentro de las bases del concurso no había ninguna regla sobre la prohibición de retocar fotos”, una cosa es oscurecer y otra muy distinta borrar. A nuestro entender, en un concurso de fotografía de prensa resulta obvio que no está permitido retoques de este tipo, y así lo vieron numerosos profesionales que manifestaron su protesta y solicitaron que fuera anulado el premio.

El diario Público, de 22 de junio del 2008, le dedicaba al asunto una doble página con el título “Borrón y cuenta nueva”, firmado por Peio H. Riaño, donde recogía la opinión de prestigiosos periodistas gráficos, como José Manuel Navia, para quien el único código específico a partir del cual debe actuar el fotógrafo es su propia honestidad. “No se debe mentir y si se miente, hay que decirlo”.

El también fotoperiodista Carlos de Andrés dice “que te juegas la verdad en cada foto, que hay que apostar siempre por la credibilidad, porque, si no, “esto se acaba”. Y Gervasio Sánchez, en este mismo artículo, señala que “hay que trabajar con convicciones éticas profundas. La ética salvará a la verdad. Lo peor que te puede pasar es que  pongan en duda tu rigurosidad. Si vas dejando duda de tu trabajo, tarde o temprano te encontrarás con que nadie te cree, aunque lo que hayas hecho sea verdad”. Y Eloy Alonso, fotógrafo colaborador de Reuters y As, dice que “yo edito con el ojo y la cámara, nunca después (...) la profesión te enseña lo que debes y no debes hacer. Por eso, la única obligación que tenemos es cumplir con el lector y no alterar la imagen que ilustra la noticia”.

La indignación le llevó a redactar una carta dirigida por e-mail a los componentes del jurado que había otorgado el premio, firmada masivamente por fotógrafos de la Comunidad, en la que  pedían que se revocara la concesión del premio y que reproducimos a continuación para que el lector se haga una idea de la gran importancia que se le da siempre a hechos como este, donde la mentira de uno puede dejar en entredicho la credibilidad de todos.

 

Estimado compañero:

Los firmantes de esta carta, todos periodistas gráficos de los principales diarios de este país, compañeros tuyos, queremos expresar nuestra indignación como profesionales por el resultado de la primera edición del Premio de Fotoperiodismo de la Comunidad de Madrid, en cuyo jurado has participado, y por la forma en que se está intentando zanjar. La imagen ganadora ha sido retocada hasta el punto de alterar, hasta modificarla, la realidad, de forma tan evidente que los restos de esa manipulación son aún visibles. Esa imagen jamás habría podido ser publicada en ningún diario dentro de las páginas de información, tampoco en el tuyo, simplemente porque no cumple las normas básicas del periodismo. Sería vergonzoso. Más allá de la literalidad de las bases del concurso, a las que su autor se acoge, creemos necesario subrayar que se trata de FOTOPERIODISMO y que hay una serie de principios éticos y deontológicos que cualquier profesional debe respetar y preservar. La decisión del jurado es especialmente grave porque lo firmabais editores gráficos de los principales periódicos con tirada nacional. Si no reconocierais formalmente el error, el mensaje que se envía a  los fotógrafos, y a los lectores, es que el rigor gráfico de tu periódico, de todos, es, cuanto menos, cuestionable, y por tanto, la credibilidad, nula. Creemos que es un mensaje letal para la profesión periodística y pedimos por ello que el jurado defienda la esencia de la que también es su profesión, el fotoperiodismo, y reconozca su error, revocando públicamente la concesión de este premio a esa fotografía. Cuanto antes mejor.

En Madrid, a 27 de mayo de 2008.

El jurado de esta primera edición del premio estaba integrado por los siguientes editores gráficos, de larga experiencia y prestigio:

Manuel Pérez Barriopedro y Rosario Pons, de Efe; Miguel Berrocal, de ABC; Ángel Casaña, de El Mundo; Marisa Flórez, de El País; José Ramón Platón, de La Razón, y Jon Barandica, de Público.

Daniel Gluckman, director de  Cover, agencia a la que pertenecía Arcenillas, afirmó que “no respalda en absoluto la manipulación realizada en esta foto” y que el premio “debería ser anulado”.

Arcenillas, que no renunció al premio lamentó esta polémica “ridícula” y en una entrevista con Público en la doble página mencionada, decía, entre otras cosas, que la ética depende de para quién trabajes (...) la ética es lo primero que muere. La ética me encanta, pero yo trabajo por dinero, y contesta a  Peio H. Riaño:

Pregunta: “¿Se arrepiente de la foto que ganó el premio?”.

Respuesta: “El retoque es una puta mierda. Se oscureció mucho. Me limité a las normas del concurso para ganar los 20.000 euros. En ningún momento he engañado a nadie, ni he matado a nadie”.

Sin comentarios por nuestra parte.

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Integración. Imagen ganadora del I Premio de Fotografía Periodística de Madrid


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