La provincia de Albacete presume de bellas cascadas, lagunas, ríos y hoces
Texto: Enrique Sancho
Fotos: Carmen Cespedosa y archivo
Edición: Diego Caballo
¿Agua en La Mancha? Todas las descripciones de La Mancha coinciden en que es una tierra llana, casi desértica, seca, triste incluso, como lo era su más célebre habitante “de la triste figura” como lo definió Unamuno. Curiosamente, Cervantes no la describe así... ni de ninguna otra forma, tal vez porque era un lugar “de cuyo nombre no quiero acordarme” o porque lo deja a la imaginación del lector y, en todo caso, lo hace de forma bien distinta cuando don Quijote y Sancho se internan en un bosque en donde encuentran “un prado lleno de fresca yerba, junto del cual corría un arroyo apacible y fresco”. Pero otros sí lo han hecho, “la llanura bermeja, monótona, rasa” que describió Azorín, o más recientemente Julio Llamazares: “esta planicie amarilla y lisa como una tabla de planchar, desesperante y aburrida al mismo tiempo (...) en mitad de estos campos yermos o cubiertos de cereal, uno se siente fuera del mundo, abandonado a su suerte por sus semejantes.”