Por Daniel Caballo Méndez

La tragedia del 11-M manipulada en medios de todo el mundo

Numerosas publicaciones de todo el mundo recogieron en sus portadas una fotografía de Pablo Torres Guerrero, publicada el 12 de marzo de 2004 en la primera página del diario El País sin alteración alguna, práctica que no llevó a cabo el tan prestigioso diario londinense The Times, tal y como se puede observar en la reproducción que mostramos a continuación, o los también diarios ingleses The Sun y Daily Mail, que  actuaron de igual manera.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios El País y de The Times, manipulada

 

La imagen muestra la terrible escena provocada por los atentados sucedidos en Madrid el día anterior. Las bombas explotadas en un tren de la red de cercanías, situado en la estación de Atocha, provocó decenas de muertos y escenas tan trágicas como la capturada por la cámara de Torres Guerrero. En el ángulo inferior izquierdo de esta imagen se puede observar lo que parece parte de una pierna amputada, de una de las numerosas víctimas de ese brutal atentado. El diario madrileño, tal y como señalamos anteriormente, y como se puede apreciar en la imagen, publicó la dura imagen sin manipulación alguna. The Times, por el contrario, suprimió de la escena este miembro mutilado, clonando en su lugar  gravilla de la usada en las vías del tren. Esta acción imaginamos que fue llevada a cabo para evitar a los lectores la dura contemplación de una fotografía de tales características, lo cual no justifica la vulneración de  los criterios deontológico de la profesión periodística.

La revista española ¡Hola! eliminó de igual forma el trozo de miembro amputado, sirviéndose de las técnicas de clonado que ofrece el programa de tratamiento de imágenes digitales photoshop.

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Fotografía publicada en la revista ¡Hola! del 14 de marzo de 2004

Otros rotativos, como los estadounidenses Daily NewsThe Washington Post  y el diario Reforma de México, decidieron lo correcto, su publicación sin alteración en su contenido.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios Daily News y The Washington Post

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Portada del diario mexicano Reforma del 12 de marzo de 2004

De la misma forma que The Times, el periódico inglés Daily Telegraph y el belga Gazet van antwerpen, manipularon la imagen de portada de El País para restarle dolor a la fotografía haciendo desaparecer de ella el miembro amputado.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios Gazet van antwerpen y Daily Telegraph

En la página de Internet www.newdesigner.com, comentaron responsables del diario belga que, como siempre, tienen una forma inglesa de practicar estos actos.

En Brasil, dos diarios también manipularon la misma imagen: el Diario de S. Paulo y el Jornal do Brasil. Y Los rotativos del mismo país, Folha de S. Paulo y O estado de S. Paulo optaron por no manipular la fotografía y publicarla sin engaño alguno.

Varios autores, como Tom Ang, Tim Daly o Meter Cope entre otros, resaltan la importancia de las herramientas de clonado, como el tampón o, más novedosas, la tirita y el parche, todas ellas incluidas en el mencionado programa, que copian perfectamente la textura de lo que estamos duplicando.

El perfeccionamiento de estas técnicas hace cada vez más difícil el descubrimiento de las manipulaciones, teniendo en cuenta que con la fotografía digital desaparece la opción de poder comparar lo publicado con el original, si de este último no se conserva el bruto. Sólo en casos como este, donde se publica una misma imagen en diferentes medios, podemos percatarnos de posibles disfunciones informativas.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios brasileños Diario de S. Paulo, Jornal do Brasil, Folha de S. Paulo y O estado de S. Paulo

En la página de Internet www.brimagens.com los directores de los dos diarios brasileños que manipularon la imagen señalaban que lo hicieron para “suavizar el choque de los lectores”. Varios fotoperiodistas y editores de fotografía difieren con esos comentarios y así lo expresan en la página.

Otros diarios que también manipularon la fotografía, difundida por la agencia Reuters, fueron el norteamericano Toronto Star y el inglés The Guardian. Pero lo hicieron practicando otro método, el que señala Ang (2002, 272): desaturando los colores del trozo de pierna amputado para restarle dureza, ya que de esa forma no llama tanto la atención del lector. Para Martín Aguado (1993, 193) el color rojo posee las connotaciones psicológicas de agresividad, estimulación; pues aumenta la tensión arterial, el ritmo cardíaco-respiratorio y produce más adrenalina y  capta mejor la atención. Es decir, que con esos retoques eliminan las connotaciones culturales de violencia y peligro que el color rojo posee.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios Toronto Star y The Guardian

En la edición electrónica de The Guardian del 12 de marzo de 2004, el editor jefe del diario Paul Johnson, señala que mientras The Times, Daily Telegraph, The Sun y Daily Mail borraron el miembro amputado de la fotografía, su periódico optó por eliminar el color, una opción que no era perfecta, pero que era la mejor. “Otros periódicos, señala Johnson, incluyendo a The Independent y al Daily Mirror, salvaron el problema publicando la imagen en blanco y negro. Podríamos haber cortado la imagen, pero decidimos eliminar el color porque no le restaba nada a la fotografía”.

El periódico italiano Corriere della Sera, para no tener que manipular la fotografía y restarle dramatismo a la escena, también opta por publicar en blanco y negro la imagen.

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Fotografía publicada en Corriere della Sera el 12 de marzo de 2004

En la misma edición de The Guardian, el editor gráfico de The Telegraph, Bob Bodman, defiende la decisión de alterar la imagen que publicaron en portada ese mismo día. “Es una cuestión de sensibilidad. Al final del día nuestros lectores ya saben que ha habido una terrorífica explosión. Al limpiar la imagen no sentimos que cambiábamos el contexto. Podríamos haber cortado esa parte porque no añadía nada a la imagen”.

Bodman admite que recibió varias llamadas para quejarse por su actuación, incluida una de la agencia de noticias France Press, y dijo “que pensamos en no hacerlo, pero al final del día tomamos decisiones que son buenas para nuestros lectores, no para otros periodistas. En un caso contrario, The Telegraph publicó la imagen de un niño iraquí muerto y recibieron docenas de llamadas para quejarse”.

El editor jefe gráfico de la agencia inglesa Reuters, David Viggers, señalaba que “nuestro punto de vista es que no nos gustan las manipulaciones de ningún tipo. No las toleramos para salvaguardar los derechos de nuestros fotógrafos. Se puede publicar o no la imagen, pero nunca distorsionarla”.

Se cita en la misma página el código de la Comisión de quejas de la prensa inglesa, el cual señala que no se pueden cortar o distorsionar las imágenes cambiando el contexto de las mismas.

Otra forma de manipulación fue la llevada a cabo por la revista inglesa Time, la alemana Der Spiegel y la francesa Paris Match, que optaron por tapar la parte más violenta de la fotografía, ese miembro amputado, con los titulares que acompañan a la imagen.

En Time, el titular “Somos todos españoles”, tapa esa parte mencionada de la imagen, publicada a doble página en el interior de la revista. Además, con el texto insertado en la parte superior derecha como pie de foto, oculta a una persona fallecida que se encuentra dentro del tren. En Der Spiegel el titular “Terror en Europa” cumple la misma función que en el caso de la revista inglesa. Además, se puede observar cómo el color rojo también ha desaparecido de ese ángulo inferior izquierdo. El corte realizado en la parte derecha de la imagen elimina a la persona muerta que Time oculta con texto. El formato vertical de la revista les “obliga” a recortar la foto.

Ya sea borrando a través de la técnica, eliminando el color o colocando un texto que oculte una parte de la foto cambiando el significado, la manipulación puede ser llevada a cabo. La forma  es lo que menos importa en este caso. Este tipo de manipulaciones no han de tener cabida dentro del fotoperiodismo. Y tal y como señalaba David Viggers, los medios han de decidirse por la publicación o no de una imagen, pero nunca por su  manipulación para alterar el significado de la misma.

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Fotografía publicada en páginas interiores de la revista Time (arriba)  y portada de la revista Der Spiegel, ambas del 12 de marzo de 2004

      De la misma forma que las revistas anteriores, Paris Match oculta el miembro amputado situando justo encima el titular que acompaña a la noticia. A diferencia de Time y Der Spiegel no trata de tapar, ni con más texto ni modificando el encuadre original, a la persona muerta en el interior del tren del ángulo superior derecho.

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Fotografía publicada en páginas interiores de la revista Paris Match el 12 de marzo de 2004

Esta misma imagen, la más publicada de todas las que se distribuyeron de los terribles atentados de Madrid, sufrió otras manipulaciones, esta vez cortándola salvajemente para desvirtuar el sentido de la misma al hacer desaparecer esa parte de la foto, aunque de forma distinta.

En los tres casos reproducidos a continuación el corte se realiza en la zona inferior, eliminando así la parte de la imagen donde se encontraba el miembro amputado.

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Portadas del 12 de marzo de 2004 de los diarios estadounidenses Usa Today, The Virginian Post y página interior de Los Ángeles Times

El que corresponde al corte que hizo el diario The New York Times, el encuadre se modifica por el lado izquierdo, eliminando no sólo el miembro amputado, sino a numerosas víctimas que aparecían en la imagen y parte de la desgarradora escena que mostraba la fotografía.

Esta práctica tan habitual en el ámbito gráfico, debería ser denunciada más a menudo por los fotógrafos por no respetar los derechos que todo autor posee sobre su obra.

Los editores podrán ejercer su derecho a elegir entre publicar o no una imagen que consideren polémica o que no aporta nada a sus lectores, pero si deciden hacerlo deberán publicar la imagen tal y como la agencia o el fotógrafo la difundió, pues el medio que la compra no  debe jamás modificarla. Sería impensable que una editorial comprase los derechos de un libro, y “cortase” un capítulo antes de su publicación sin el previo consentimiento del autor. Hacerlo con una imagen vulnera igualmente esos derechos.

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Fotografía de la portada de El País publicada en el interior de The New York Times


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